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National Days of Action for Colombia Campaign Demands/Demandas de la Jornada Nacional de Acción por Colombia

Now is the time for peace with justice.

(Español abajo.)

The Colombian government and the largest Colombian guerrilla group (the FARC) are currently engaged in peace negotiations in Havana, Cuba. This will be a challenging process, but as people of faith and conscience, we are hopeful that these talks will produce an accord that will end over five decades of devastating internal armed conflict. However, we must commit to working with the Colombian people so that civil society, including victims of displacement and other human rights violations, can meaningfully participate in crafting a true, sustainable peace that will be for all Colombians.

For over a decade, the U.S. government has promoted harmful trade policies, supported a toxic aerial spraying program, and given billions of dollars in mostly military aid to Colombia. These policies have deepened the armed conflict instead of reducing violence for the Colombian civilians caught in the middle of it. It’s time for us to try something new, not just in Colombia, but in our relations with all of Latin America. Instead of giving priority to corporate and military interests, we must create policies that support land rights activists, Afro-descendant and indigenous communities, human rights defenders, and small-scale farmers who face threats and attacks every day just because they ask for the basic right to live on their lands in peace.

This April, tens of thousands of people will come together to advocate for peace with justice in Colombia, and for U.S. policies that will help end, rather than exacerbate, the Western Hemisphere’s longest-running armed conflict.

Acting in solidarity with the millions in Colombia yearning for a just peace, we urge U.S. policymakers to press the Colombian government for:

· A bilateral cease fire and a commitment from all parties to respect International Humanitarian Law (IHL) even as negotiations proceed so as to protect the civilian populations still caught in the crossfire, especially the most vulnerable – indigenous and Afro-Colombian communities, women and children, and farmers in rural areas.

· Greater inclusion of victims of the violence and broad participation of civil society in the peace negotiations and in the implementation and verification of peace accords. Peace must be built from the ground up as well as negotiated from the top down. The engagement of every sector of society – including victims’ associations, displaced communities, civil society organizations, religious communities, and labor unions – is necessary to construct a just and sustainable peace.

· Establishment of an independent truth commission to find and reveal the full truth about those who implemented, ordered, financed, and promoted the violence and violations of human rights and IHL against the civilian population, whether they be guerrillas, paramilitary forces, or the government's own security forces.

· Dismantling of paramilitary and guerrilla successor groups, as well as other illegal armed groups, to ensure the protection of rural communities after a peace accord.

· A commitment to strong measures of justice for those guerrillas, paramilitaries, or state security forces who committed atrocities or gross violations of human rights or IHL. The victims of violence themselves should be at the center of this process, giving voice and defining justice for the perpetrators of violence. The restoration of justice should also include fair and meaningful reparations to the victims and programs that support the safe return to their lands.

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Este es el momento para la paz con justicia.

El gobierno colombiano y el grupo guerrillero más grande de Colombia (las FARC) están actualmente necogianodo la paz en La Habana, Cuba. Esto será un proceso desafiante, pero como personas de fe y conciencia, tenemos la esperanza de que estas negociaciones produzcan un acuerdo que termine más de cinco décadas de un conflicto armado devastador. Sin embargo, necesitamos comprometernos de trabajar junto con el pueblo colombiano para que la sociedad civil, incluyendo la víctimas del desplazamiento y otras violaciones de los derechos humanos, pueda participatar de manera significativa en crear una paz verdadera y sostenible para tod@s l@s colombian@s.

Por más de una década, el gobierno de los EEUU ha promoveído los tratados de libre comercio perjudiciales, ha apoyado un programa de fumigación aérea de sustancias tóxicas, y ha proporcionado miles de milliones de dólares de "ayuda"--que ha sido mayormente para fines militares--a Colombia. Estas políticas han profundizado el conflicto armado en lugar de reducir la violencia para l@s colombian@s atrapad@s en medio de ella. Este es el momento para intentar algo nuevo, no solamente en Colombia, sino en nuestras relaciones con toda América Latina. En vez de dar prioridad a los intereses corporativos y militares, necesitamos crear políticas que respalden l@s activistas de los derechos sobre la tierra, comunidades Afrodescendientes e indígenas, defensor@s de los derechos humanos (DDHH), y campesin@s que se enfrentan a las amenazas y los ataques todos los días por el sólo hecho de pedir el derecho de vivir en paz en sus tierras.

En abril, decenas de miles de personas se van a unir para abogar por una paz con justicia en Colombia, y por las políticas que terminen, en lugar de exacerbar, el conflicto armado de más larga duración en el hemisferio occidental.

Actuando en solidaridad con l@s milliones de colombian@s, exigimos a las autoridades estadounidenses que presionen al gobierno colombiano por:

· Un cese de fuegos bilateral y un compromiso de todas las partes del conflicto de respetar el Derecho Internacional Humanitario (DIH), incluso mientras sigan las negociaciones, para proteger a la población civil atrapada en el fuego cruzado, especialmente l@s más vulnerables – comunidades indígenas y Afrocolombianas, mujeres y niñ@s, y campesin@s en las zonas rurales.

· Una mayor inclusión de las víctimas de la violencia y una participación más amplia de la sociedad civil en las negociaciones de paz así como en la implementación y verificación de los acuerdos de paz. La paz se necesita construir desde la base hacia arriba tanto como negociarla desde arriba hacia abajo. La participación de cada sector de la sociedad – incluso las asociaciones de las víctimas, las comunidades desplazadas, las organizaciones de la sociedad civil, las comunidades religiosas, y los sindicatoses necesaria para construir una paz justa y sostenible.

· El establecimiento de una comisión de verdad independiente para buscar y revelar la verdad completa sobre las partes que implementaron, mandaron, financiaron y promovieron la violencia y las violaciones de los derechos humanos and el DIH en contra de la población civil, ya sean de la guerrilla, las fuerzas paramilitares, o la fuerza pública del estado colombiano.

· El desmantelamiento de los grupos sucesores paramilitares y guerrilleros, igual que los otros grupos ilegales armados, para asegurar la protección de las comunidades rurales después de un acuerdo de paz.

· Un compromiso de fuertes medidas contra l@s guerrilleros, paramilitares, o miembros de las fuerzas de seguridad del estado que cometieron atrocidades o violaciones graves de los derechos humanos o del DIH. Las víctimas de la violencia deben de estar en el centro de este proceso, dando su voz and definiendo la justicia para l@s perpetrador@s de la violencia. La restauración de la justicia también debe incluir las reparaciones justas y significativas para las víctimas, y programas que apoyen el retorno seguro a sus tierras.

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