por Amy Cameron

Photo Credit: FPDT blog http://atencofpdt.blogspot.mx/

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Antes del 2001, vivíamos en armonía y tranquilidad”, María Trinidad Ramírez Velázquez (Trini) le cuenta a nuestra delegación de Acción Permanente por la Paz (Witness for Peace ne ingles) en la Ciudad de México. “Cada uno de nosotros tiene una identidad de la cual nadie quiere renunciar”.
El 21 de octubre del 2001, la comunidad de campesinos de San Salvador Atenco, Estado de México se enfrentó a una pesadilla: tendría que luchar contra su propio gobierno en defensa de su tierra y de su identidad.
56.000 personas se encontraban frente el desplazamiento forzado debido a un decreto presidencial de expropiación de tierra que arrebataría 53.000 hectáreas de su tierra para construir el nuevo aeropuerto internacional.
El presidente Vicente Fox declaró que el proyecto requeriría del ochenta por ciento de los ejidos y un tanto mas de tierras comunales en Atenco, tierra que sustenta a la comunidad para su subsistencia. A pesar de que la ley constitucional que protege los ejidos exige una consulta con la comunidad antes de cualquier modificación, el pueblo de Atenco nunca fue consultado por el gobierno. Además, tampoco se les ofreció ninguna asistencia para el reasentamiento o para encontrar empleo. Lo que es peor, solo se les ofreció alrededor de cincuenta y siete centavos por metro cuadrado.
Trini y su comunidad comentan que el gobierno mexicano “trata de quitarte tu identidad y convertirte en un extraño en tu propio país.” Aunque según ella nunca fue el tipo de persona a hablar en público, se sentía tan triste, asustada y enojada que no tenía más remedio que alzar la voz. Como guardian de la tierra heredada por sus ancestros, no iba a permitir que el gobierno decidiera “el destino de la tierra donde las semillas de muchas generaciones habían sido sembradas con la sangre de sus antepasados.” Ella y su comunidad sabían que tenían que responder rápidamente o perder su sustento.
“Fue en esos momentos, que nos enfrentamos a un decreto de expropiación de la tierra, y es cuando la gente se preguntaba qué estaba dispuesta a hacer para defender su tierra”, recuerda Trini. Ellos sabían que iba a ser una guerra dificil y desigual que requiría de todo el coraje y corazón que tenían, ya que el gobierno había amenazado con usar la fuerza para tomar la tierra.
De hecho, el gobierno cumplió con esa amenaza. En julio de 2002, las fuerzas de seguridad entraron a la comunidad para reprimir brutalmente a los manifestantes. Se llevaron a varias personas como presos políticos y mataron a un campesino llamado Enrique Espinoza Juárez, cuyo cuerpo fue enterrado en la misma tierra que había defendido.
A pesar de los retos, en agosto de 2002, la comunidad de Atenco hizo historia y ganó la atención internacional. Gracias a mucho esfuerzo comunitario, El Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) logró bloquear el tal decreto.
El FPDT se convirtió en un ejemplo mundialmente respetado de la resistencia popular en la lucha universal para defender la tierra contra la expansión del capital y el neoliberalismo. Fue un “barómetro de la fuerza y el amor de la gente por su tierra”, dijo Trini. Sin embargo, la comunidad de Atenco pagó un alto precio.

Ese año estuvo lleno de tensión constante la cual les llevó a unas lecciones rápidas de como organizarse. El FPDT comenzó a ver como su lucha estaba conectada a otras luchas. Se unieron a distintos grupos: maestros, indígenas y todos aquellos que luchaban para manterner su identidad – que el gobierno y los capitalistas tratan de manipular y dividir, además de tomar sus tierras a cambio de migajas.

La comunidad de Atenco, con sus machetes que normalmente son utilizados para cosechar, se convirtieron en símbolos de la resistencia en contra de la expansión capitalista. Como resultado, en 2006, cuando el FPDT se sumó a una protesta de los vendedores de flores en Texcoco, 3000 policías los reprimieron de manera violenta. El ataque a los manifestantes, ordenado por el presidente mexicano actual, Enrique Peña Nieto (entonces gobernador del Estado de México) resultó en un niño muerto de 14 años y más de 200 personas detenidas, de las cuales eran 27 mujeres que fueron violadas y torturadas en la cárcel. Trini tuvo que esconderse porque la policía la perseguía con falsas acusaciones de un crimen.

Sin embargo, a Trini no le quedada otra opcion que seguir en la lucha por la justicia. Con el apoyo contundente de las mujeres y los jóvenes y sus principios rectores – la verdad y la justicia – la comunidad de Atenco se leventó ante su enemigo: el gobierno. Cuatro años después, en 2010, lograron obtener la libertad de todos los líderes del FPDT presos y los falsos cargos de secuestro fueron retirados.
El FPDT todavía se enfrenta a la represión y continúa su lucha por proteger su tierra y su identidad. La medida más reciente de expropiación de su tierra se llama “Dominio Pleno”, la privatización de las tierras comunales, para las que ofreció el gobierno en 2014 casi cuatro veces más por hectarea y dinero a los vecinos para convencerlos de vender su tierra.

Trini y el FPDT dicen, “no somos los más pobres de Atenco, somos los que resistimos, sabemos lo que queremos, es claro para nosotros: vamos a luchar con lo que sea necesario.”

Maria Trinidad Ramirez Velasquez, Frente del Pueblo en  Defensa de la Tierra, San Salvador, Atenco, Estado de México

Maria Trinidad Ramirez Velasquez, Frente del Pueblo en
Defensa de la Tierra, San Salvador, Atenco, Estado de México

 
“La tierra no se vende”!