por John P. Walsh, miembro de la junta directiva de Witness for Peace (Acción Permanente por la Paz)

El 16 del enero Gustavo Castro, único testigo del asesinato de Berta Cáceres en Honduras el pasado marzo, dio una conferencia de prensa en las oficinas de Amnistía Internacional en la Ciudad de México. Gustavo es ciudadano mexicano.

Con abogados de ambos países, Gustavo ha demandado al estado de Honduras ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por violaciones de sus derechos y por el incumplimiento de los deberes judiciales del estado. Gustavo fue detenido durante varios días después de la muerte de Berta, mientras las instancias hondureñas negaron habeas corpus, quedando sin atención a sus heridas físicas y emocionales. Además, no se le permitió salir del país por semanas, no obstante su cooperación constante con las indagatorias.

Siete hombres están detenidos y acusados de ser los responsables materiales del asesinato – el más reciente fue detenido la semana pasada en México. Sin embargo, las instancias hondureñas no han tomado en cuenta a Gustavo, el único testigo, para identificar algunos de estos individuos.

De todas maneras, el solo capturar a los asesinos no es suficiente accion para descubrir quien les ha dado las órdenes. Como Gustavo dijo, “no hay transparencia ni claridad en la investigación.”

 

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Miguel Ángel de los Santos (abogado mexicano), Gustavo Castro, Edy Tábora (abogado hondureño) (foto: John P. Walsh)

 

Ante una pregunta en referencia al papel de los EEUU en las indagatorias del asesinato de Berta y si es posible levantar cargos en contra del gobierno estadounidense también ante la CIDH, los abogados de Gustavo dieron cuenta de las contradicciones en las versiones de los dos gobiernos y otras fuentes. Asimismo, manifestaron que es muy dificil obtener acceso a la documentacion e información necesaria.

Este caso pone en evidencia la naturaleza internacional de las violaciones de los derechos humanos. El proyecto hidroeléctrico que Berta Cáceres se opuso hasta su muerte ha dependido del capital extranjero y de la participación de corporaciones transnacionales. Los cuerpos de seguridad hondureños implicados en el hostigamiento hacia ella, reciben financiamiento estadounidense. Y para acabar con la impunidad se requiere también un esfuerzo internacional. Gustavo Castro necesita nuestro apoyo y acompañamiento porque él es una parte clave de este esfuerzo.

 

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El comunicado de prensa (foto: John P. Walsh)